Nota: Aquí nadie se debe ofender por nada, si alguien se ofende que deje de leer y punto. Aquí ni somos bordes ni nada por el estilo, simplemente directos y sinceros, como debe de ser.
Tu vida podrá haber mejorado, me alegro, pero la vida sigue siendo aún así dura...
Que perlita has soltado (como diría Phyr xD).
Ahí ya me has dejado clara tu forma de pensar.
Nota personal: "Gracias Ramón Campayo por abrirme los ojos".
Nos enseñan a sufrir, a preocuparnos. Desde niños nos someten a unas presiones que provocan que vivamos inseguros, que no tengamos autoestima. No se puede vivir buscando resultados a nuestras acciones.
¿Por qué?
Porque la mente no funciona así, eso es antinatural. El resultado viene solo. Nuestra mente responde al sentimiento, es decir: si te sientes bien ante algo, tu mente te empuja hacia ello. Y, si te sientes mal, tu mente crea fobias, de manera que cuando te acercas a una situación similar la rechazas.
Pensarás..."Todos buscamos resultados".
Si nuestra mente funcionara a base de resultados, levantarnos para ir a trabajar no sería una carga, porque el resultado es que ir nos da de comer. Pero a la mente lo que le importa es el sentimiento, y el sentimiento es el resultado del pensamiento. Si piensas que es horrible trabajar o te asusta un examen porque puedes suspenderlo, creas un sentimiento de inseguridad y de rechazo. Parece algo elemental, sin embargo, no hay político que quiera añadir a sus planes de educación disciplinas que nos enseñen a pensar.
¿El poder de la mente se desarrolla?
El poder de la mente lo tenemos todos y puede llegar a hacer milagros. La mente crea realidades físicas. Ya sabemos que una persona que vive muy preocupada durante un año fácilmente desarrollará una enfermedad. Yo añado que si se dedica un año a mantener la actitud contraria, conseguirá curarse.
Pensarás: "A no ser que ya sea irreversible".
Lo curioso es que somos expertos en crear realidades negativas, y eso es debido a que en nuestro fondo yace un pensamiento espantoso.
¿De qué se trata?
"Prefiero estar mal y que no me toquen lo que tengo". Disfrazamos ese miedo con mil excusas perfectas como "no puedo hacer tal cosa porque tengo responsabilidades". Si sabes que tienes poder mental y lo usas, puedes conseguir lo que quieras. Las prioridades están mal ordenadas.
¿Qué prioridades?
Tener, hacer y ser. Creemos que lo importante es tener (tiempo, dinero...), porque eso nos permite hacer y, finalmente, ser. "Si yo tuviese tiempo, lo dedicaría a hacer lo que me gusta y llegaría a ser quien quiero ser". Bien, pues es justo al revés.
Si buscas tener, te estás diciendo que tienes una carencia y eso bloquea la capacidad de tu mente para crear. Primero tienes que ser y hacer las cosas que corresponden a ser, el tener vendrá por añadidura.
Ejemplo:
Preparé a una alumna para presentarse a un examen. Su mayor obstáculo era que quería aprobar. Si tú le dices a tu mente que quieres lo que no tienes, creas ansiedad y tus capacidades descienden. La convencí de que era una experta. ¿Qué hace un experto si se equivoca?... Se ríe de sí mismo, simplemente ha cometido un error, y continúa.
Si las expectativas son llegar a resultados, estás expuesto a la frustración y al miedo. Cuando piensas que te juegas algo, te creas restricciones. La preocupación es el peor mal porque es la puerta del temor.
El temor nos lleva a las disputas, a la intransigencia, a las guerras. Temes perder, que te quiten algo. El que vive haciendo las cosas como cree que debe hacerlas, pero sin preocuparse, tiene paz y seguridad, es feliz.
Hay quien cree que preocuparse por los otros es ser muy generoso.
Nos inculcan que hemos de ser mejores incluso que nuestro hermano. Error, porque la mente no compite, o disfruta o se defiende. Te prometo que cuando voy a un torneo lo que menos me preocupa es el resultado, voy a pasarlo bien. De entrada elijo ir.
Pensarás: "Ahí ya fallamos la mayoría".
Sí, porque aunque no elijas, eliges. Volveré al ejemplo del trabajo: Si estás mal, intenta cambiar, pero si esta mañana has elegido ir, todo lo que sean lamentos son trabas que te pones a ti mismo.
Una vez le preguntaron a Ramón Campayo cual fue el peor día de su vida, y dijo:
"No he tenido ninguno de esos días. Si a un buen amigo le pasara algo doloroso yo estaría ahí para ayudarlo y juntos lo superaríamos. Yo soy mi mejor amigo y me trato con ese amor y esa entrega. Mi apoyo hacia mi mismo es incondicional.
Mi secreto es la observación, y tengo claro que si me siento mal, es porque algo estoy haciendo mal."
Impresionante.
¿Sé profundo, sé sincero y sé valiente?
Sí. Pero somos muy reacios al cambio, nos gusta ir sobre seguro aunque el camino sea malo. La gente teme equivocarse. En el fondo, el problema es el tiempo, porque crea la falsa sensación de bueno y malo.
La persona que es y está omite el factor tiempo. Tener garantías es quitarle emoción a la vida. Estamos aquí para evolucionar, para experimentar. Lo bonito es hacerse, si no ¿qué sentido tendría vivir?
Hay gente que no entiende que me guste trabajar dando clases o siendo comercial. Por mucho que le digas, sigue sin entender que trabajar pueda ser igual a pasárselo bien. El decano de la facultad de matemáticas de la universidad de Murcia tenía mucha razón cuando nos dijo el primer día:
"No os penseis que porque os gusten las matemáticas ya todo va a ser un camino de rosas. Os esforzareis, sufrireis, acabareis agotados de estudiar muchos días, pero eso es algo bonito, en el fondo os gusta, al igual que el corredor de maratón o cualquier otro deportista. Acaban agotados y sufren muchísimo, pero les gusta y siguen con ello día tras día."