[COLUMNA DE LA SEMANA] Habrá muerto Smash

Si estás leyendo esto, muy probablemente sea porque, a pesar de ser una persona completamente distinta, con una historia propia, y condición, físico y mente diferentes, haya una cosa que nos una profundamente: la importancia que tiene y ha tenido Super Smash Bros. en nuestras vidas. Esta saga nos ha hecho crecer, conocer a otras personas y viajar a lugares lejanos. Por ello es una parte inseparable de nuestro ser. Pero, tal vez no siempre esté presente en nuestras vidas; tal vez no siempre sea algo que nos defina; tal vez, un día, Smash muera para nosotros.
Era muy pequeño cuando jugué por primera vez a Melee en una Gamecube; tendría apenas siete años. Desde entonces, esta franquicia se hizo un hueco muy importante en mi corazón, que se llenaba de recuerdos y experiencias maravillosas con mis hermanos y amigos. Pero, pronto nos invadiría la necesidad de probar quién era el mejor, así que, poco a poco, fuimos eliminando algunos objetos y evitando algunos escenarios; había nacido en mí el espíritu competitivo.
Con el tiempo, mis hermanos dejaron de jugar y el nivel de mis amigos se había quedado muy atrás. Entonces, tuve que buscar a nuevas personas con las que batirme y que me supusieran un reto, y así encontré la comunidad de Smash Bros. Éramos pocos, y los eventos y quedadas no tenían gran calidad, pero el espíritu de compañerismo, la amistad y el cariño eran sobrecogedores; no hacía falta nada más. Sin embargo, los jugadores más antiguos, los que llevaban años, se estaban yendo. No entendía por qué, a pesar de lo fascinante que era el juego, lo apasionante que era competir y el amor que se transmitía en la comunidad, querían irse.
«No entendía por qué, a pesar de lo fascinante que era el juego, lo apasionante que era competir y el amor que se transmitía en la comunidad, querían irse»
Durante años me llenaron tres sentimientos: pasión por el juego, entusiasmo por competir y amor por la comunidad. Estos sentimientos me llevaron a los confines de España, me levantaron de la cama a horas bastante tempranas sábados y domingos, y consiguieron que me sacrificase y esforzase por el juego y las personas que lo compartían conmigo. Pero, el tiempo pasó.
Año tras año, mi pasión por el juego fue marchitándose, y tras cuatro o cinco, se perdió. Seguía gustándome el juego, pero ya no tenía ganas de jugar en mi casa... y a día de hoy, tampoco; había muerto mi fascinación por el juego. Pero, aún no había muerto Smash: me seguía impulsando un imparable deseo por competir y un fuerte cariño por las personas que me rodeaban. Pero, el tiempo pasó.
Torneo tras torneo, los eventos se acabaron volviendo repetitivos. La emoción, los nervios y la inquietud fueron dejando paso a la indiferencia. Todavía me gusta competir, al igual que me gusta jugar, pero... no me llena tanto como antes; está muriendo mi pasión por competir. Pero, aún no ha muerto Smash: me sigue impulsando el hondo afecto por la comunidad. Pero... el tiempo pasa.
Amigo tras amigo, colega tras colega, compañero tras compañero, las personas con las que crecí, con las que colmé mi memoria de inolvidables viajes, relaciones y convivencias, están yéndose. Poco a poco, me quedo solo. Y al igual que abandona mi gente el juego, comienza a abandonarme mi amor por la comunidad. Aún la quiero, y aún siguen personas que me importan, pero parece inevitable el momento en el que muera mi amor por la comunidad. Y ahora sí entiendo a todos aquellos antiguos jugadores que se fueron; a todos a quienes se les había muerto la fascinación por el juego, la pasión por competir y, por último, el amor por la comunidad.
Aún me gusta el juego, aunque no me fascine; aún me gusta competir, aunque haya desaparecido la pasión; y aún amo a la comunidad, y aunque poco a poco me esté desconectando de ella, es lo que me sigue uniendo al juego, pues siempre fue lo más importante: las personas. Incluso cuando era un jugador casual, lo que originó esta exaltación de Smash Bros. fueron las experiencias con mis hermanos y amigos; fue la base de todo, y a partir de ahí adoré el juego y competir. Pero, el tiempo pasa; algún día desaparecerán todas las personas que mantienen el juego vigente en mi corazón; morirá mi amor por la comunidad, y entonces sí: habrá muerto Smash.
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