Stream OFFLINE
Nos vemos en la próxima retransmisión.

Carta de despedida y agradecimiento a Masahiro Sakurai

La redacción de SBS homenajea al padre de esta gran saga

Hace poco más de una semana Masahiro Sakurai, padre y director de nuestra querida saga Super Smash Bros. ponía punto y final a su gran aventura. Mucha gente aprovechó la oportunidad para expresarle su agradecimiento en Twitter con miles de mensajes emotivos mediante el hashtag #ThankYouSakurai. En diciembre se cumplirán tres años de Super Smash Bros. Ultimate y desde entonces hemos recibido actualizaciones constantes con personajes, escenarios y demás, que han mostrado siempre un trabajo digno de elogio por parte de Sakurai y su plantilla, pero no nos olvidamos de todo el trabajo durante los más de 20 años.

En la redacción de SBS hemos querido dedicarle unas palabras para honrar y agradecer todo este trabajo entre unos cuantos redactores: Ramonium, Tunio, Makoto y Jasku. En los siguientes textos podrás leer el significado de Super Smash Bros. para estas personas y te damos la bienvenida a que en los comentarios también dejes tus sentimientos y agradecimientos por Masahiro Sakurai, además tu experiencia gracias a esta saga.


Ramonium: "Admiro a Masahiro Sakurai. De hecho, es mi desarrollador de videojuegos favorito, por encima incluso de Shigeru Miyamoto, Toby Fox, Tetsuya Takahashi o Takumi Naramura.

Me encanta su filosofía y su forma de entender los videojuegos, pero, sobre todo, siento que es una persona que ama esta forma de expresión. Es alguien que, simplemente, vive este fantástico medio como su pasión. Adora los juegos, y, antes que un desarrollador, es un coleccionista, un melómano y un fan y admirador del trabajo ajeno.

Pero, sobre todo, Masahiro Sakurai es un jugador. Como nosotros.

Lo tengo claro: no hay nadie mejor que este señor para estar al frente de una franquicia como Super Smash Bros., y sin él nada de esto habría sido posible.

Por supuesto, no podemos desdeñar el trabajo de todas las otras personas que han estado detrás de los videojuegos de esta franquicia, incluyendo no solo a programadores, desarrolladores o compositores, sino a todos esos señores con traje y corbata que, tras duras negociaciones, han hecho posible lo imposible para traer la felicidad a millones de jugadores en todo el mundo.

¿"Felicidad"? ¿De verdad estoy soltando estas tonterías a estas alturas de la vida?

Sí, estoy diciendo que Masahiro Sakurai, que es un señor contratado por una poderosa empresa multinacional, ha querido traernos "felicidad", y lo estoy diciendo a mis ya 28 años. Y no, no he perdido la cabeza, ni el marketing de Nintendo me ha lavado el cerebro. Me explico: el dinero está siempre de por medio, y es muy importante. Pero hay ocasiones en las que un amante de los videojuegos que vive todo esto con auténtica pasión se da cuenta de que las cosas con Super Smash Bros. van mucho más allá del simple dinero.

Super Smash Bros. Ultimate no es solo el crossover más ambicioso de la historia de los videojuegos, sino que es el más ambicioso... de cualquier clase. Entre personajes controlables, ayudantes, canciones y espíritus, tenemos cientos de juegos representados en la última entrega de esta increíble serie. Y el principal responsable de todo esto no es otro que Masahiro Sakurai.

Sora no era necesario en Smash. Steve, tampoco. ¿Banjo, Terry? Todavía menos. ¿Pero sabéis qué? Los cuatro (así como decenas de personajes) tienen algo en común: son historia de los videojuegos. Y, como tales, merecen su sitio en este museo jugable, y todo ello para nuestro disfrute personal.

Lo vuelvo a repetir: nada de esto habría sido posible sin Masahiro Sakurai. Y Super Smash Bros. seguiría siendo enorme sin muchos de estos personajes "rompe Internet". Pero Sakurai quería lo mejor para nosotros, y se ha dejado la vida en traérnoslo.

Ahora, lo que tiene que hacer este genio es descansar. Y si quiere, más adelante, dedicarse a trabajar en una nueva IP o resucitar alguna antigua, cosa que, por cierto, sabe hacer muy bien.

Muchas gracias por todo, maestro."


Tunio: "Cuando vi por primera vez Super Smash Bros. en acción, allá por tiempos de la Nintendo 64, me fascinó. Sí, esa es la palabra, porque era algo que iba mucho más allá de que “me gustase el juego”. Una atracción que me hacía quedarme enganchado a la pantalla.

Quizá sea por su carisma desbordante. Esas animaciones, esos efectos de sonido… esa magia. Se suele decir de broma que hay un hombre en Japón que se ha tirado horas trabajando solo para que Mr.Game & Watch se vea igual de bien cuando lo agarra Ridley y cuando lo agarra Pichu. Sí, es cierto que Smash tiene un presupuesto bestial y se le deben exigir unos estándares de calidad. Pero hay gente que deja de trabajar cuando le dicen que “el consumidor no se va a dar cuenta de que falta este detalle” y hay gente que responde “yo lo sabré”. Es el juego al que más horas he dedicado en mi vida y sigo descubriendo cosas nuevas.

Quizá sea por su jugabilidad, divertida hasta límites insospechados. Es el juego al que acudo cuando quiero llevar mi habilidad al límite de exigencia, pero también cuando quiero relajarme. Da igual si buscas combates serios o alocados, el juego suele funcionar. Sinceramente, se nota que Sakurai es un verdadero amante de los videojuegos, porque se ve que quiere transmitir a los jugadores todo lo que él disfruta. Que cuando cojas un mando y empieces a controlar al muñequito de la pantalla, te entretengas por el mero hecho de hacerlo.

Quizá sea por sus personajes, provenientes de un sinfín de mundos pero sin que ninguno de ellos desentone. La emoción que sentía de pequeño al ver a mis “amigos” de otros juegos encontrarse en uno solo, y la de descubrir a personajes nuevos a los que sé que acabaré cogiendo cariño, es algo que no se puede expresar. Todo el mundo sabe que no estoy de acuerdo con muchas de las decisiones que toma Sakurai, que a menudo lo acuso de dejarse guiar por favoritismos. Pero sé que es alguien fiable, que sabe qué líneas no debe cruzar y que siempre acaba cumpliendo con las expectativas; aunque a veces, no sean las mías las que cumple.

Por todo esto y mucho más, gracias. Gracias no solo a Sakurai, por supuesto. Gracias a todos los trabajadores de Sora Unlimited, Namco-Bandai y Nintendo que se han dejado la piel en el proyecto. Gracias a todos los de terceras compañías que han visto de buen grado que sus personajes se representaran en el juego de acuerdo con la visión que Sakurai tenía de ellos. Y gracias a todos los jugadores que me han acompañado desde hace años, logrando que Smash sea para mí algo aún mayor de lo que Sakurai hizo."


Makoto: "¿Qué significa Masahiro Sakurai y su obra para mí? Podría escribir miles de palabras, incluso un libro, pero me ceñiré al formato de esta carta. Masahiro Sakurai significa muchas cosas para mí. No hablaré tanto del juego como de mi propia experiencia personal y el factor que Sakurai juega en ella.

Empecé jugando Smash de pequeña y por aquellos tiempos prehistóricos me parecía un juego muy divertido, lleno de posibilidades y también un juego bastante difícil, incluso injusto. Recuerdo que con 7 u 8 años pasaba algunas tardes jugando a Smash 64 con mi hermano y mi vecino y pensaba, «¿cómo voy a jugar a este juego si me caigo?, ¿por qué no ponen más suelo? Así no se puede jugar».

Pero realmente, para mí Smash era un juego más y Sakurai era también un desarrollador más hasta que pude comprender y experimentar qué significa Super Smash Bros. con el paso de los años. Todo el trabajo, cariño, pasión, dedicación y exigencia que hay detrás de esta saga es increíble. Cada detalle de cada personaje, guste más o guste menos, es una obra de arte.

Todas las mecánicas a lo largo de los años, todos los diseños de los propios personajes al nivel de estas, las canciones, los escenarios, cada interacción que se puede producir en cada partida. Todo ello crea un regalo maravilloso que se puede disfrutar más, se puede disfrutar menos, pero no hay que olvidar de todas las horas y el esfuerzo invertido con el paso de todos estos años.

Masahiro Sakurai se acabó convirtiendo en una persona de referencia para mí por sus valores como persona, pero principalmente por su inspiración y aura a la hora de trabajar. He leído muchas columnas suyas en Famitsu y detrás de casi todas estas lecturas siempre he tenido una sensación de admiración por él y una confianza en mis posibilidades de cara a mis proyectos personales que siempre me ha hecho sentir muy viva y capaz.

Masahiro Sakurai ha sido una de las personas que mejor me ha enseñado qué significa tener ilusión, pasión, disciplina, creer en algo y poder ofrecerlo a la gente. El poder que esto tiene de cara a tu vida, y también de cara a la vida de las personas que te rodean. Personalmente, hay cosas en mi vida que no quiero que nunca terminen de la forma en la que están y aunque no entiendo el dolor que le supone a Sakurai decir que hasta aquí llegó su viaje, sí que siento que empatizo con él. Hay cosas que no terminan nunca, simplemente las disfrutas de manera diferente y lo importante es no dejar de disfrutarlas.

Siento que Sakurai nos deja un regalo y un mensaje, no solo a mí, sino a todas las personas que forman parte de esta comunidad. Todas las horas que hemos pasado en compañía de la gente que hemos conocido en la comunidad, todos los viajes de torneos, todas las partidas, todos los momentos buenos y los malos, la creación de contenido en base a este videojuego en cualquier formato, eventos, todo. Todo esto ha sido posible gracias a la idea de Masahiro Sakurai, gracias a su esfuerzo entrega tras entrega y el de todas las personas involucradas.

Seguiremos extendiendo tu obra de muchas maneras: jugando a tus videojuegos, organizando eventos, grabando vídeos, escribiendo artículos, viajando y compitiendo hasta que un día y cuanto más tarde mejor, se nos apague la llama del corazón... incluso en ese momento, recordaremos todo su significado con una sonrisa, porque tú nos inspiraste a través de este maravilloso regalo.

Muchas gracias por todo, Masahiro Sakurai."

Jasku: "Suena el aullido del pasar de un tren. Sin correr pero con abundante premura, marchamos hacia la estación para refugiarnos. El frío, intenso y penetrante como una mirada afilada, nos atraviesa, nos hiere y nos congela. Evitando resbalar con la escarcha, nos agolpamos ante la puerta de la parada: una minúscula casita, en lo alto de una montaña, rodeado de poco más que frío y oscuridad.

Adentro, el calor aviva nuestra sangre y retornan nuestras sonrisas a medida que desaparece el castañeo de nuestros dientes. «Ojú, no veas si refresca, ‘illo». Acto seguido, Ender saca una flauta dulce de su chaqueta y comienza tocar de oído varias melodías de videojuegos. Yo, envalentonado por el descaro de mi compañero, silbo junto a él. IvándeSevilla y Juande observan, dichosos, la sandez que allí acontecía. Ninguna hoguera hubiera vencido al frío mejor que la cálida compañía de mis amigos. Volvíamos de un torneo de Málaga. No fue especialmente bueno, pero a su vez, no podría haber ido mejor, porque no hubiera podido disfrutar de mejor comitiva que la que allí tenía.

Ese recuerdo en particular, de entre miles que poseo, guarda un lugar especial en mi corazón. Junto a él hay varias centenas más, tal vez un millar. Y muchos guardan algo en común: el juego Super Smash Bros. y, sobre todo, las personas con quienes lo compartí. El título de peleas de Nintendo ha sido una constante en mi vida desde que tengo memoria, y en los últimos ocho o nueve años ha sido un elemento inseparable de quien soy. Me abrió puertas y ventanas que jamás imaginé que pudieran existir. Conocí a muchas personas, viajé, crecí y mejoré. Le dije adiós a muchos, perdí y y me estanqué. He pasado por tanto a través de este juego que pareciera que he vivido toda una vida en pocos años. La gente de la que nunca me olvidaré, las veces en las que triunfé y las veces que fracasé. Todo ello me hace ser quien soy ahora.

No puedo olvidar, tampoco, que no siempre pertenecí a la comunidad. No siempre fui un tryhard, ni me supe los frames a los que salen los ataques. También viví el juego de niño, sentado frente a una tele CRT, rodeado de amigos y familiares. Super Smash Bros. fue, es y siempre será un pegamento que une a las personas. Da igual cómo juegues o qué edad tengas: siempre y cuando haya personas que gocen de estar acompañados por quienes les importan y disfruten de los videojuegos, estará Super Smash Bros., nexo de amistades y forjador de lazos.

Por esto, el juego jamás desaparecerá. Ni en diez años, ni en treinta. Ni siquiera aunque Ultimate sea el último juego. De Super Smash Bros. han nacido recuerdos, personalidades y vínculos, y mientras sigamos vivos, lo jugaremos. Pero este juego no brotó de la nada, de manera espontánea. Es fruto de un equipo de personas que, como nosotros, disfrutan de los videojuegos en compañía de quienes son importantes para ellos. Y vertieron su esfuerzo y su cariño en su creación, que cristalizó en el videojuego que ahora amamos. Quisieron llenar nuestras vidas de más momentos y recuerdos en compañía, y lo lograron. Por ello, siempre tendrán nuestra más sincera y profunda gratitud; por ello siempre estaremos en deuda con ellos. Pero hay una persona en particular a quien darle las gracias, el alma de esta saga que, contra todas las dificultades del universo, luchó por brindarnos el mejor juego que pudo hacer.

 

Por tu esfuerzo, por tu cariño y por tu dedicación inagotable, te damos las gracias desde el equipo de redacción con todo nuestro amor y afecto. Muchas gracias, Masahiro Sakurai.

ありがとうございます。"

Comentarios · 7

Debes estar logeado para poder dejar comentarios.


2 comentarios Ordenar comentarios por
Makoto
Ha estado genial poder dedicarle unas palabras a Masahiro Sakurai en su despedida.
0
Ramonium
Muy emotivo. Me ha gustado participar en esta colaboración.
0

Autor
Redacción SBS